La lección de Agust.

La lección de Agust es un libro que a simple vista parece largo, pero que cuando empezás a leer lo terminas es un día. R. J. Palacio, la autora, nos cuenta una historia tierna de forma ágil y entretenida. Nos sumergimos en la historia de Agust, un chico que tiene una enfermedad que hace que su cara sea "deforme", sin darnos cuenta del paso de las hojas. Está escrito en primera persona por Agust, su hermana y otros personajes, para que así podamos conocer mejor la historia de nuestro protagonista y a las piezas claves que lo rodean.

Agust, por su enfermedad, fue educado en casa por su madre, hasta que un día ella ya no podía enseñarle más nada y decidió enviar a su hijo al liceo. Es una madre muy sobre protectora con su hijo menor, hasta tal punto que su vida gira entorno a las necesidades y gustos de él; llegando a ignorar —no por malicia— las necesidades de su hija mayor.

Nuestro protagonista tiene problemas para comer porque nació con un problema en el paladar que tuvieron que operarlo para que pudiera comer; tiene las orejas caídas, lo que lo dificulta escuchar; también tiene los párpados caídos. Sinceramente, esperaba que el bullying fuera mayor. Está, lo discriminan por su cara y se burlan de él, pero no es tan grande como me esperaba que fuera.

Mi único problema con el libro fue cuando llegué a la parte de Julian, donde los capítulos estaban escritos sin mayúsculas, ni guiones de diálogos, y me dificultó tanto la lectura que leí su parte muy por arriba. Después la editorial me explicó que fue la autora la que quiso que los capítulos de este personaje fueran así, porque así mostraba mejor al personaje. Me hubiera gustado que esta explicación hubiera estado en el libro.

La lección de Agust nos deja el mensaje de que tenemos que aceptar a los demás, y a uno mismo, tal y como somos. Es un libro para todas las edades que recomiendo muchísimo.

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