Wonder Woman. (La mujer maravilla)

Pero DC, tras el éxito que
tuvo con la franquicia del Caballero de la Noche de Christopher Nolan tanto en
taquilla como crítica, nos trajo dos películas que hicieron estremecer a todos,
Suicide Squad y Batman Vs Superman: Dawn of Justice, y no lo digo en el buen
sentido. Por eso, cuando se anunció la película en solitario de La Mujer
Maravilla (Wonder Woman) todas las miradas y presión recayeron sobre esta
producción. Decir que cumplió con las expectativas es quedarse corto.
Esta foto, la que Diana Prince (Gal Gadot) buscaba y
terminó en manos de Bruce Wayne (Ben Affleck) en Batman vs. Superman, es lo que
nos conduce desde Ciudad Gótica hasta Themyscira.
De manera simple y dinámica,
conocemos el mundo donde Diana creció, la isla de las guerreras Amazonas que
viven en armonía pero en alerta permanente, a la espera de la llegada de su
mayor enemigo, el dios Ares. En un ambiente que respira mitología griega y nos
deslumbra con la belleza del paisaje y el vestuario, Diana se revela contra su
madre, la reina Hyppolyta (Connie Nielsen) y entrena junto a la General Antiope
(Robin Wrigh) para convertirse en la mejor guerrera de la isla.
La vida de estas mujeres da un vuelco cuando el piloto
estadounidense Steve Trevor (Chris Pine) se estrella en la costa de la isla y
trae con él información de un mundo que les era ajeno; un mundo que está
transitando la primera Guerra Mundial. Diana decide partir con Steve para hacerle
frente a los horrores que están sucediendo, los cuales ella no termina de
creer.
Vemos a Diana transitar su camino en el mundo “real”, en donde
no solo debe aprender a vestir, caminar entre el tránsito y bueno, dejar sus
armas de lado, sino que debe enfrentar una sociedad en donde la mujer era una
mera “compañía” para el hombre… Con pasajes cómicos que descontracturan la
trama, Gal Gadot se va adueñando de Diana Prince y nosotros vamos creyendo cada
vez más que Wonder Woman es real.
Cómo buena película de super héroes, vemos golpes,
explosiones, demostraciones de poderes sobrehumanos, todo con una coreografía
visual que impacta y una estética muy cuidada, hay efectos, CGI y todos los
chiches, pero no rompe los ojos pasar de eso a una ambientación de los años 20.

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