Death Note (Live-action de Netflix)
La historia de Death Note, fue publicada por primera vez en 2003
por la editorial Shūeisha y el animé comenzó a transmitirse en Japón el 3 de
octubre de 2006 siendo en total 37 episodios (ahora disponibles en Netflix). Se
volvió rápidamente objeto de culto para miles de fans de todo el mundo, cosa
que puso biiiien alta la vara ante esta nueva adaptación.
El live-action americano, producido y distribuido por
Netflix bajo la dirección de Adam Wingard (Blair Witch 2016), generó tanta
expectativa que no hizo más que acrecentar la decepción posterior.
La historia ahora se sitúa en Seattle y en los primeros
momentos de la película nos muestra el gran cliché de la secundaria americana:
vemos a los chicos populares, las porristas, los “raros” y la dinámica entre
ellos, es ahí donde chocamos por primera vez con la historia.
Light Yagami, ahora es Light Turner en la piel
de Nat Wolff (Ciudades de papel, Palo Alto) y es básicamente la antítesis del
otro. Yagami es un joven popular, extrovertido, de gran intelecto y muy maquiavélico.
Turner por su parte es solitario, taciturno, objeto del bullying de los
populares y al parecer, un negociante. El único punto que los une como
personaje es que ambos encuentran la Death Note (libreta en dónde escribiendo
el nombre de una persona y visualizando su rostro en la mente, lo matás) del
shinigami Ryuk, un dios de la muerte de aspecto demoníaco que será “el guía”
del portador de su libreta, la que dejó caer al mundo de los humanos porque
estaba aburrido, típico.
Acá hago un alto para resaltar el que es EL punto a favor de
esta película, la elección del gran Willem Dafoe (Bajo la misma estrella, John
Wick, Spiderman) para darle vida a Ryuk con su voz y rostro, estando casi en su
totalidad en las sombras, logra atraparnos con su cinismo y risa, aunque por momentos esperé que tirara alguna bomba y saliera volando con su aerodeslizador.
El primer encuentro entre ambos es
tragicómico, mientras Yagami mantiene la calma y frialdad, Turner pierde por
completo los estribos, cosa que pasa demasiado seguido.
Sin entender muy
bien si es un personaje nuevo o una rara adaptación de Misa Amane, entra en
escena Mia (Margaret Qualley, The Leftovers), una porrista rebelde que empieza
una relación con Light que se basa básicamente en sexo y muerte, porque juntos
usan la libreta a diestra y siniestra.
La principal
motivación de Light Yagami para conservar la Death Note y volverse Kira (nombre
que se le dio al asesino) es ser el dios de la muerte y la justicia sobre la
tierra. Kira quiere ser temido y amado, quiere castigar a quienes sean
“pecadores”, él hace el bien torciendo los límites de la moral llevándonos a
tener una batalla interna permanente, ¿está bien o mal lo que hace?

La libreta con el
paso de la historia se va volviendo un personaje más, con sus reglas y poder,
nos da un sinfín de posibilidades para ejercer “justicia” y evadir las
consecuencias, cosas que son cambiadas o pasadas olímpicamente por alto en esta
adaptación haciendo hincapié en muertes retorcidas dignas de Destino Final,
alejándose por completo del sistema frío y medido que llegó a implementar
Yagami.
Este modus operandi
es precisamente el que cautiva a L, un
joven investigador privado que asume la dirección del caso de Kira. Personaje
atrapante, con una psiquis que te mantiene en vilo tratando de seguir el hilo
de los pensamientos y deducciones del particular chico que come golosinas a
granel y se sienta raro sobre sus pies.
El L de Lakeith
Stanfield (Atlanta, Get Out) es impulsivo, pierde la calma a cada momento, sus
deducciones son salidas de la nada, pierde tanta fuerza a cada minuto que es
sin duda la mayor decepción de esta adaptación.
Se desdibuja por
completo la dinámica central, lo más atractivo de toda la historia. Ese juego
del gato y el ratón entre Kira y L, dos personajes fuertes, sumamente
inteligentes y letales, queda reducido a una parodia policial.
Al parecer, la
película está pensada para ser una trilogía, información con la que no
contábamos en un principio. Basándonos en esto, podrían justificarse algunas de
las lagunas que tiene el desarrollo de los personajes y la trama, porque bueno,
“hay dos películas más para terminar de contar todo”.
Cabe destacar que la
fotografía tiene momentos en que la disfrutamos, pero la música muchas veces
nos saca de clima, las actuaciones dejan mucho que desear y la trama está tan
acelerada que llegamos al final sin entender cómo pasó.
Sin ser fan del género, disfruté del argumento planteado por el animé. Aunque choca en muchas cosas con nuestra cultura (sobre todo en lo que al papel de la mujer refiere, siendo el extremo el sometimiento de Misa ante Light, tema que da para escribir una nota completa) la premisa de que un joven "justiciero" tenga el poder de los dioses en sus manos y sea perseguido por el mejor investigador del mundo, nos compra desde un principio. por lo que me pareció una pena total el desperdicio de argumento y presupuesto que hicieron en esta adaptación. Pero esto no deja de ser una opinión personal, tal vez para un domingo, a la tarde, sin absolutamente nada mejor que hacer, puede llegar a confundirse con una película entretenida.
¡Hola Romi! ¿Cómo estás?
ResponderEliminarAlgunos me dicen que mire la peli antes de ver el anime y otros que ni siquiera mire la peli. Pero la verdad me llama más el live action que el anime jajaja. Quizás la vea algún día de estos que estoy de vacaciones, como tu dices, capaz sea entretenida.
Un beso grande :D
Hola, ¿cómo estás? Te cuento que desde hace un tiempito estoy trabajando codo a codo con Romi y las reseñas de películas las escribo yo. Muchas gracias por leerla y por tu opinión. Personalmente creo que cada uno tiene que ver, leer o escuchar y generar su propia opinión, así que ¡adelante! :)
EliminarMuchas gracias por tu respusta. No sabía que no era Romina, disculpa. Si la veo me pasaré por aquí para contarte qué tal, a ver si coincidimos en algo.
Eliminar¡Un beso!